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lunes, 13 de septiembre de 2010

El Desapego y el Budismo…


Hoy te propongo, si es de tu interés, conocer más sobre la doctrina del budismo a través del libro “Filosofías de la India” de Heinrich Zimmer.
 
La doctrina del Buda se llama yana. Esta palabra significa “vehículo” o, más propiamente, “barca”. La barca es la principal imagen empleada por el budismo para traducir el sentido y la función de la doctrina.

En la vida hindú cotidiana la barca desempeña un papel muy importante. Es un medio de transporte indispensable en un continente cruzado por muchos grandes ríos, donde prácticamente no hay puentes. En el mismo sentido, el budismo, con su doctrina, proporciona una barca para conducir al individuo a la iluminación.

De pie en esta orilla, de este lado del río, esperando que llegue la barca, formamos parte de esta vida, compartiendo sus peligros y oportunidades, conocemos diferentes personas, experimentamos situaciones alegres y aquellas que no lo son tanto… sabiendo que la tierra firme está bajo nuestros pies.

Entretanto, la otra orilla, parece estar más allá de nuestro alcance, es una mera imagen óptica del otro lado de la corriente de aguas que nos separa de su desconocido mundo. No podemos imaginar cómo será estar en esa tierra lejana, cómo aparecerá este mismo paisaje del río y de sus dos costas vistos desde el otro lado, hasta qué punto serán visibles estas casas entre los árboles, qué perspectivas se divisarán río arriba y río abajo. Esta misma tierra sólida será una línea visual horizontal avistada desde lejos, donde quedarán los recuerdos de nuestras experiencias.

En los textos budistas, esta situación de las personas que se encuentran en una barca es comparada con la de los que han tomado pasaje para viajar en el vehículo de la doctrina. La barca es la enseñanza del Buda, y los elementos de la barca son los diversos aspectos de la disciplina budista: meditación, ejercicios de yoga, reglas de vida austera y práctica del autorrenunciamiento.

La línea costera del mundo ha quedado atrás, pero la distante línea de la liberación aún no ha sido alcanzada. Los de la barca, entretanto, se encuentran en una constante perspectiva intermedia.

Entre las conversaciones del Buda, conocidas con el nombre de “Diálogos medianos” aparece un discurso sobre el valor del vehículo doctrinal. Primero el Buda describe a un hombre que, como él mismo o como cualquiera de sus discípulos, aborrece totalmente los peligros y placeres de la existencia terrenal. Ese hombre decide abandonar el mundo y cruzar el río de la vida hacia la otra orilla de la seguridad espiritual. Recogiendo madera y juncos, construye una balsa y por este medio consigue alcanzar la otra orilla. El Buda confronta entonces a sus monjes con una pregunta:

“¿Qué opinarían ustedes de este hombre, sería sensato si por gratitud para con la balsa, que le ha permitido cruzar el río y ponerse a salvo, habiendo llegado a la otra orilla, se aferrara a ella, la cargara sobre sus espaldas y caminara por todas partes llevando su peso?”

Los monjes replican: “No, ciertamente el hombre que eso hiciera no sería sensato”.

El Buda prosigue: “¿No sería sensato el hombre que abandonó la balsa (que ya no le servía) a la corriente del río y siguió su camino sin volver la cabeza para mirarla? ¿No es acaso un simple instrumento, que debe arrojarse y desecharse una vez que ha servido a la finalidad para la cual fue construido?”
Los discípulos concuerdan en que ésta es la actitud correcta que debe adoptarse ante el vehículo una vez que ha servido a su finalidad.
 
El Buda entonces concluye: “De la misma manera el vehículo de la doctrina debe ser arrojado y desechado una vez que se alcanza la otra orilla de la Iluminación”….

1 comentario:

MERCEDES CORA dijo...

Muchas gracias, estoy con my Darmayana espero pronto dejarla ir , para estar donde todos somos uno y no hay darma