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lunes, 4 de julio de 2011

Mayas, los dueños del tiempo…

 

La cultura, la ciencia, la religión y el arte maya están basados en su relación con el Sol. Creían que sólo a través del Sol se podían comunicar espiritualmente con Hunab-Kú, el Dios que esta en todas partes. Para los mayas, Hunab-Kú es un organismo gigantesco que nos contiene a todos en su interior. Afirman que su corazón y su mente están en el centro de nuestra galaxia. Por eso su interés fundamental en el Sol, en Kinich-Ahau. Los mayas descubrieron, gracias a sus estudios sobre el Sol, que el Sistema Solar entero se movía. Llegaron a la conclusión de que el Universo tiene ciclos, períodos de tiempo repetitivos que comienzan y terminan como el día y la noche. Sabían bien, que el Sol y todos los planetas se mueven en ciclos en relación con Hunab-Kú, la luz central de la galaxia. Encontraron que esa elipse, ese giro completo, ese ciclo que realiza el Sistema Solar, dura 25.625 años. A este ciclo lo podemos llamar DÍA GALÁCTICO. Cuando el recorrido llega a la mitad, es decir, tras 12.800 años, estamos cerca del centro de la galaxia, de la luz, iluminados en el día de la galaxia. En la otra mitad del recorrido, los otros 12.800 años, nuestro Sistema Solar esta cada vez más lejos de la luz central, es decir, en la sombra, en la noche de la galaxia. Hay día y noche en la galaxia, sucede lo mismo que en nuestro planeta pero en una escala mucho mayor; cada día y cada noche duran 12.800 años.
Miles de sacerdotes, astrónomos y matemáticos mayas se dedicaron a medir, registrar y estudiar durante siglos al Sol y a todas las estrellas y planetas. Hace 1200 años fueron tan avanzados que calcularon la distancia que recorre nuestro planeta anualmente alrededor del Sol, tuvieron tanta precisión que hoy la NASA sólo tiene segundos de diferencia con las medidas que obtuvieron los mayas. Calcularon que la Tierra daba la vuelta al Sol en 365.242010 días. Hoy, el año de Greenwich es de 365.2422 días, una increíble diferencia de sólo 17 segundos y 28 centésimas. También los mayas calcularon el año del planeta Venus y lo establecieron en 584 días. Hoy la NASA dice que la medida es 583.92 días por año, prácticamente lo mismo. ¿Cómo pudieron hacer estos cálculos tan exactos sin tener instrumentos de precisión? Su ciencia astronómica estaba 1000 años más adelantada que la de todos sus contemporáneos. También utilizan los números de manera simbólica, convirtiéndolos en entidades mágicas, seres armoniosos que cuentan una historia, como el I-Ching. Tenían el calendario más exacto hecho por cualquier civilización antigua sobre la tierra. Éste estaba compuesto por 13 meses de 28 días cada uno y un día a parte al final del calendario para recibir el nuevo año. (28×13=364+1=365 días). Un calendario que sirve para sincronizar el ciclo de la Tierra, la Luna y el Sol con el Universo.
La mayor parte del pueblo maya desapareció sin dejar ningún rastro, súbitamente. Abandonaron sus casas, sus templos y sus ciudades como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante. Sólo a través de su herencia, de lo que hemos encontrado sobre su vida diaria, de sus muestras evidentes de sabiduría podremos establecer porqué y cómo lo hicieron. Son muchas las preguntas que todo esto nos genera ¿Será que aprendieron a usar la mente más allá del 10% de la que nosotros la utilizamos? ¿Obtuvieron niveles altísimos de energía vital después de largos procesos de purificación? ¿Será que utilizaron mantras, palabras sagradas repetidas rítmicamente en ceremonias místicas, para producir estados alterados de consciencia colectiva? ¿Adónde se fueron sus sacerdotes, sus astrónomos y sus matemáticos? ¿Pudieron abrir una puerta a otro espacio u a otro tiempo, a otra dimensión de realidad, tal vez paralela a la nuestra pero más elevada? Sabemos que muchos antiguos profetas, como dice en la Biblia, al abrir esa puerta se convirtieron en una brillantísima esfera de luz y abandonaron conscientemente este mundo. Ahora, ¿qué ciclo fatal descubrieron a través del Sol? ¿Qué ciclo fatal descubrieron a través de los números? ¿Por qué interrumpen su calendario precisamente en nuestra época? ¿Será que quieren llamar nuestra atención hacia estas fechas? A partir de 1999 empezaron a correr los últimos 13 años, el tiempo exacto para que cambiemos y nos impulsemos juntos hacia una nueva era de paz y de armonía… En otras publicaciones hablaremos más detalladamente de sus profesías…

martes, 15 de marzo de 2011

Leyes Espirituales...


Te invito a la lectura y la reflexión de las cuatro leyes espirituales que se enseñan en India, un país místico y lleno de sabiduría…

La primera ley dice:

"La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:

"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe él: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:

"En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará, LO QUE ES PARA UNO ES PARA UNO Y NADIE MAS VA A DISPONER DE LO QUE ES PARA TI.

Y la cuarta y última:

"Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El Desapego y el Budismo…


Hoy te propongo, si es de tu interés, conocer más sobre la doctrina del budismo a través del libro “Filosofías de la India” de Heinrich Zimmer.
 
La doctrina del Buda se llama yana. Esta palabra significa “vehículo” o, más propiamente, “barca”. La barca es la principal imagen empleada por el budismo para traducir el sentido y la función de la doctrina.

En la vida hindú cotidiana la barca desempeña un papel muy importante. Es un medio de transporte indispensable en un continente cruzado por muchos grandes ríos, donde prácticamente no hay puentes. En el mismo sentido, el budismo, con su doctrina, proporciona una barca para conducir al individuo a la iluminación.

De pie en esta orilla, de este lado del río, esperando que llegue la barca, formamos parte de esta vida, compartiendo sus peligros y oportunidades, conocemos diferentes personas, experimentamos situaciones alegres y aquellas que no lo son tanto… sabiendo que la tierra firme está bajo nuestros pies.

Entretanto, la otra orilla, parece estar más allá de nuestro alcance, es una mera imagen óptica del otro lado de la corriente de aguas que nos separa de su desconocido mundo. No podemos imaginar cómo será estar en esa tierra lejana, cómo aparecerá este mismo paisaje del río y de sus dos costas vistos desde el otro lado, hasta qué punto serán visibles estas casas entre los árboles, qué perspectivas se divisarán río arriba y río abajo. Esta misma tierra sólida será una línea visual horizontal avistada desde lejos, donde quedarán los recuerdos de nuestras experiencias.

En los textos budistas, esta situación de las personas que se encuentran en una barca es comparada con la de los que han tomado pasaje para viajar en el vehículo de la doctrina. La barca es la enseñanza del Buda, y los elementos de la barca son los diversos aspectos de la disciplina budista: meditación, ejercicios de yoga, reglas de vida austera y práctica del autorrenunciamiento.

La línea costera del mundo ha quedado atrás, pero la distante línea de la liberación aún no ha sido alcanzada. Los de la barca, entretanto, se encuentran en una constante perspectiva intermedia.

Entre las conversaciones del Buda, conocidas con el nombre de “Diálogos medianos” aparece un discurso sobre el valor del vehículo doctrinal. Primero el Buda describe a un hombre que, como él mismo o como cualquiera de sus discípulos, aborrece totalmente los peligros y placeres de la existencia terrenal. Ese hombre decide abandonar el mundo y cruzar el río de la vida hacia la otra orilla de la seguridad espiritual. Recogiendo madera y juncos, construye una balsa y por este medio consigue alcanzar la otra orilla. El Buda confronta entonces a sus monjes con una pregunta:

“¿Qué opinarían ustedes de este hombre, sería sensato si por gratitud para con la balsa, que le ha permitido cruzar el río y ponerse a salvo, habiendo llegado a la otra orilla, se aferrara a ella, la cargara sobre sus espaldas y caminara por todas partes llevando su peso?”

Los monjes replican: “No, ciertamente el hombre que eso hiciera no sería sensato”.

El Buda prosigue: “¿No sería sensato el hombre que abandonó la balsa (que ya no le servía) a la corriente del río y siguió su camino sin volver la cabeza para mirarla? ¿No es acaso un simple instrumento, que debe arrojarse y desecharse una vez que ha servido a la finalidad para la cual fue construido?”
Los discípulos concuerdan en que ésta es la actitud correcta que debe adoptarse ante el vehículo una vez que ha servido a su finalidad.
 
El Buda entonces concluye: “De la misma manera el vehículo de la doctrina debe ser arrojado y desechado una vez que se alcanza la otra orilla de la Iluminación”….