La Inteligencia Espiritual es la que nos ayuda en nuestro camino de relaciones con los demás, es la que se basa en un lenguaje nuevo, el del silencio… con el sentido de la visión superior y trascendente de la vida… Es la que nos permite desarrollar felicidad serena y estable, la que no depende de factores externos, sino la que explora los tesoros de nuestro interior… La Inteligencia Espiritual es la que nos permite potenciar habilidades como permanecer en nuestro eje a pesar de las circunstancias… En el silencio, somos capaces de hallar la paz y la verdad… esta experiencia colma al alma humana de poder, el poder más dulce, el poder espiritual, el que imprime a tu vida el sello de la personalidad, que te hará afrontar todas las circunstancias con otra perspectiva… Donde otros ven un problema, el hombre espiritual ve una escuela donde a cada momento acumula tesoros en su interior…
El ser espiritual, comprenderá mejor el corazón de los demás…, porque será capaz de trascender lo que ve y ver lo que no se ve…
La Inteligencia Espiritual se basa en la percepción profunda de nosotros mismos, esto nos hará reconocer los procesos sutiles de nuestra conciencia… Nos damos cuenta así, de los fundamental que es generar pensamientos alineados con valores internos más puros y positivos: El Amor, La Paz, La Armonía, la Sabiduría…
La Inteligencia Espiritual hace que nos concentremos en pensamientos elevados, libres de pensamientos negativos e inútiles… posibilitando tener buenos pensamientos con aquellas personas con las que no tenemos buenos tratos o se oponen a nosotros, por ejemplo, en silencio podemos tener para con ellos un buen deseo… Podemos pensar: “ Te deseo lo mejor y que te conviertas en una persona madura, que recapacites y aprendas de lo que está pasando”…
Recuerda siempre cuál es tu misión aquí y de donde vienes, de esta manera accederás a tu sabiduría interior a través del silencio y conexión con la divinidad; ésta es la base para el desarrollo de la Inteligencia Espiritual…
Brama Kumaris; adaptado por Mariela, para El jardín…







