Amigos del Jardín

En este Jardín de Aromas, los sueños se vuelven realidad... Gracias... por formar parte de mi Jardín!!
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miércoles, 26 de enero de 2011

La historia del carpintero...


Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para acogerse al retiro y dedicarle tiempo a su familia. Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobreviviría. Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió de favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse. El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que pasaba el tiempo, se daba cuenta de que sus ganas  no estaban  de lleno en el trabajo.
Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la construyó con materiales de calidad inferior. Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, la cual le había dedicado la mayor parte de su vida. Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa. Al terminar la inspección le entregó la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para tí y tu familia por tanto años de buen servicio".
El carpintero sintió gran desilusión... Grande fue la vergüenza que le produjo  recibir la llave de la casa, su casa. Si tan solo él hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.
Así también pasa con nosotros. A diario construimos relaciones en nuestras vidas, y en muchas ocasiones ponemos el menor esfuerzo posible para hacer que esa relación progrese. Entonces, con el tiempo es que nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de continuar de manera diferente esa relación. Si lo pudiésemos hacer de nuevo, lo haríamos, seguramente, totalmente diferente. Y algunas veces es difícil recomponer algo que comenzó mal desde el principio….

Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o levantas una pared... Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tu mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana".

¡Construye sabiamente! Recuerda... trabaja como si no necesitaras el dinero; ama como ni nunca te hubiesen herido; baila como si nadie te estuviera observando... Para el mundo tal vez tú seas una sola persona, pero para una persona tal vez tú seas el mundo.

Este bello y sabio cuento fue enviado al Jardín por Osvaldo un querido amigo que gentilmente quiso colaborar en la "Construcción de un mundo con otro color"... Hago extensiva la invitación para que todos aquellos que quieran aportar su granito de arena en la propuesta de "construir" juntos, puedan hacerlo enviando por mail cuentos, pensamientos, escritos, etc  que sume a la consigna de este 2011 y  que desde luego, pueda  ser publicado...
Gracias Osvaldo!!!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Que la belleza del príncipe no nuble tu mirada…


Había una vez una joven de origen humilde, pero increíblemente hermosa, famosa en toda la comarca por su belleza. Ella, conociendo bien cuánto la querían los jóvenes del reino, rechazaba a todos sus pretendientes, esperando la llegada de algún apuesto príncipe. Este no tardó en aparecer, y nada más verla, se enamoró perdidamente de ella y la colmó de halagos y regalos. La boda fue grandiosa, y todos comentaban que hacían una pareja perfecta. Pero cuando el brillo de los regalos y las fiestas se fueron apagando, la joven princesa descubrió que su guapo marido no era tan maravilloso como ella esperaba: se comportaba como un tirano con su pueblo, alardeaba de su esposa como de un trofeo de caza y era egoísta y mezquino. Cuando comprobó que todo en su marido era una falsa apariencia, no dudó en decírselo a la cara, pero él le respondió de forma similar, recordándole que sólo la había elegido por su belleza, y que ella misma podía haber elegido a otros muchos antes que a él, de no haberse dejado llevar por su ambición y sus ganas de vivir en un palacio. La princesa lloró durante días, comprendiendo la verdad de las palabras de su cruel marido. Y se acordaba de tantos jóvenes honrados y bondadosos a quienes había rechazado sólo por convertirse en una princesa. Dispuesta a enmendar su error, la princesa trató de huir de palacio, pero el príncipe no lo consintió, pues a todos hablaba de la extraordinaria belleza de su esposa, aumentando con ellos su fama de hombre excepcional. Tantos intentos hizo la princesa por escapar, que acabó encerrada y custodiada por guardias constantemente. Uno de aquellos guardias sentía lástima por la princesa, y en sus encierros trataba de animarle y darle conversación, de forma que con el paso del tiempo se fueron haciendo buenos amigos. Tanta confianza llegaron a tener, que un día la princesa pidió a su guardián que la dejara escapar. Pero el soldado, que debía lealtad y obediencia a su rey, no accedió a la petición de la princesa. Sin embargo, le respondió diciendo:- Si tanto queréis huir de aquí, yo sé la forma de hacerlo, pero requerirá de un gran sacrificio por vuestra parte .Ella estuvo de acuerdo, confirmando que estaba dispuesta a cualquier cosa, y el soldado prosiguió:- El príncipe sólo os quiere por vuestra belleza. Si os desfiguráis el rostro, os enviará lejos de palacio, para que nadie pueda veros, y borrará cualquier rastro de vuestra presencia. Él es así de ruin y miserable. La princesa respondió diciendo:- ¿Desfigurarme? ¿Y a dónde iré? ¿Que será de mí, si mi belleza es lo único que tengo? ¿Quién querrá saber nada de una mujer horriblemente fea e inútil como yo?

- Yo lo haré - respondió seguro el soldado, que de su trato diario con la princesa había terminado enamorándose de ella - Para mí sois aún más bella por dentro que por fuera. Y entonces la princesa comprendió que también amaba a aquel sencillo y honrado soldado. Con lágrimas en los ojos, tomó la mano de su guardián, y empuñando juntos una daga, trazaron sobre su rostro dos largos y profundos cortes...Cuando el príncipe contempló el rostro de su esposa, todo sucedió como el guardián había previsto. La hizo enviar tan lejos como pudo, y se inventó una trágica historia sobre la muerte de la princesa que le hizo aún más popular entre la gente. Y así, desfigurada y libre, la joven del bello rostro pudo por fin ser feliz junto a aquel sencillo y leal soldado, el único que al verla no apartaba la mirada, pues a través de su rostro encontraba siempre el camino hacia su corazón.

Moraleja: Evita la superficialidad… Ni aprecies a las personas por su apariencia, sino por la belleza de su alma…

martes, 6 de julio de 2010

La estrella que buscaba una estrella, pero encontró a su propio sol…

Este bello cuento que les presento lo comparto no tan solo con todos aquellos que, están buscando a su pareja sino también con todos aquellos que están en pareja, porque es un cuento que nos invita a reflexionar acerca de los estereotipos de la pareja “ideal” por así llamarle y en todas las veces que nos equivocamos cuando buscamos y no vemos a quien en verdad tenemos a nuestro lado…




Había una vez una niña a quien le gustaba mucho jugar. Su pasatiempo preferido era un juego de encastre, de ésos que traen un tablero de madera con figuras tridimensionales: un cubo, un triángulo, un cuadrado, una esfera, un rectángulo y una estrella. Pasaba horas colocando las piezas en su lugar correcto, una y otra vez, sacándolas, mezclándolas y volviéndolas a colocar.

Al crecer creyó que la vida era similar a su pasatiempo favorito, y siguió haciendo lo mismo con la gente, encasillándola según sus propios parámetros.

El problema no se suscitó con sus amistades, ya que habitualmente alguien encajaba de alguna manera en su modelo de triángulo o de cuadrado, ni con sus compañeros de estudios o de trabajo. Ellos eran fáciles de incluir dentro de las formas que ella misma había delimitado.

El problema se produjo con su búsqueda de pareja. Ella quería una estrella, pero no cualquier estrella, sino la que ella había imaginado de pequeña para su juego perfecto. Estaba segura que la iba a encontrar: si de niña ideó tantas veces esa pieza, sin duda podría reconocerla al verla! Sabía que iba a ser grande, brillante y de textura suave y sincera. Una vez pasó a su lado una estrella, pero no era lo suficientemente bonita para su modelo. Otra vez también pasó algo parecido, pero no, no era la pieza que ella esperaba.

Luego de esperar un tiempo, y al ver que ninguna estrella que caminaba por ahí le satisfacía, ya que no cumplían sus expectativas y no se ajustaban al modelo, decidió darle una oportunidad a otras piezas, a ver si podían encajar en el lugar de la estrella.

Tomó una esfera y trató de colocarla dentro del molde de estrella, pero fue en vano. Luego, muy ansiosa, intentó con un triángulo, y después con un cubo, pero no hubo caso. Entonces pasó por delante de ella una bella esfera, y trató de empujarla dentro de su modelo de estrella. Mientras ponía todo su empeño en forzar la esfera, lo que le lastimó un dedo profundamente, pasó a su lado una estrella bastante fulgurante, pero ella no la vio, ya que estaba demasiado ocupada tratando de presionar un cuadrado dentro del espacio asignado.

Esta niña proyectaba la idea del hombre ideal que ella buscaba para acompañarla el resto de su vida, y no lo encontraba: era la imagen que ella tenía y no la de alguien real, sino ideal. Proyectar es conectarnos con el mundo. Es algo bien positivo. Conocemos mucho de nosotros mismos reconociendo cualidades, defectos y habilidades nuestras en otra gente. Proyectar no es un problema en sí mismo, todo lo contrario, nos ayuda a conocernos, pero sí puede transformarse en un problema el tiempo que permanecemos proyectando, y las conclusiones a las que llegamos con nuestras proyecciones.

¿Qué sucedió con esta niña? Un día llegó a su vida un sol. Sí, con rayos y todo. La niña lo miró. No tenía nada que ver con ninguna de las formas con las que había jugado hasta ese momento. Este sol la hacía sentir distinta, le daba un calor en el pecho nunca antes conocido, le hacía resaltar lo mejor de ella como persona. Miró su molde de estrella fijamente, lo tiró a la basura y le dio la bienvenida al SOL en su vida…

viernes, 21 de mayo de 2010

Nuestro propio reflejo...


"Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentro en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.
El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.
Los 1000 perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.
Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para si mismo:

"¡Qué lugar tan agradable... voy a venir más seguido a visitarlo!"

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vio como los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó:

"¡Qué lugar tan horrible es éste... nunca más volveré a entrar allí!".

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía:

Todos los rostros del mundo son espejos. Decide cuál rostro llevarás por dentro y ese será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.
Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón.

Anónimo

martes, 9 de febrero de 2010

Para comprender la lección: La magia sólo podrá retornar con el regreso de la inocencia ....



La inocencia es nuestro estado natural, antes de quedar oculto detrás de nuestra imagen de nosotros mismos.

Cuando nos miramos, incluso con la intención de ser totalmente sinceros, vemos una imagen construida a través de los años, de capas complejamente entretejidas. Las líneas y arrugas que surcan nuestro rostro cuentan la historia de alegrías y tristezas pasadas, triunfos y derrotas, ideales y experiencias. Es casi imposible ver algo distinto en él.
El mago se ve a sí mismo donde quiera que mire porque su vista es inocente. No está nublada por los juicios, los rótulos y las definiciones. El mago sabe de todas maneras que tiene ego e imagen de sí mismo, pero no se deja distraer por esas cosas. Las ve contra el telón de la totalidad, el contexto completo de la vida.
El ego es el "yo"; es nuestro punto de vista singular. En la inocencia, ese punto de vista es puro, como un lente transparente. Pero sin la inocencia, el foco del ego se distorsiona notablemente. Cuando creemos conocer algo - incluidos nosotros mismos -, en realidad estamos viendo nuestros propios juicios y rótulos. Las palabras más simples que utilizamos para describimos unos a otros - amigo, familia, extraño - están cargadas de juicios. La brecha enorme de significado que separa al amigo del extraño, por ejemplo, está llena de interpretaciones. Al amigo se le trata de una forma, al enemigo de otra. Aunque no traigamos nuestros juicios a la superficie, ellos nublan nuestra visión como el polvo que oscurece un lente.
Al no tener rótulos para nada, el mago ve las cosas siempre nuevas. Para él el lente está limpio, de manera que el mundo resplandece de novedad. En todo escucha la misma canción sutil: "Contémplate". A Dios se lo podría definir como alguien que al mirar a su alrededor sólo se ve a si mismo - o misma - en todas las direcciones; en la medida en que fuimos creados a su imagen y semejanza, nuestro mundo también es un espejo.
A los mortales les pareció muy extraño este punto de vista mágico, porque tenían su interés puesto en una dirección totalmente diferente. Quedaron fascinados ante las cosas que vieron afuera, y desearon ponerles nombre y utilizarlas. Era preciso dar un nombre a todas las aves y los animales. Era preciso cultivar las plantas para obtener alimento o placer. Las tierras estaban allí para ser exploradas y conquistadas.
Merlín no mostró mayor interés en todo eso. Los magos a veces desconocen los nombres de las cosas más comunes, como roble, ciervo o las constelaciones. Sin embargo, un mago podría pasar horas mirando el tronco retorcido del roble, a un ciervo pastando o el cielo estrellado, y en cada momento de su contemplación estaría totalmente absorto.
Los mortales quisieron participar de esa forma de arrobamiento. Cuando preguntaron el secreto para mirar al mundo con nuevos ojos, con deleite, Merlín les contestó: "Ustedes han perdido la inocencia. Como le han dado nombre a las cosas, ya no ven las cosas sino sus rótulos". Eso era bastante fácil de ilustrar. Cuando dos caballeros que no se conocían se encontraban en el bosque, inmediatamente buscaban el emblema o pendón que les permitiera saber si se hallaban frente a un amigo o a un enemigo. Tan pronto como veían la insignia, podían actuar, pero no antes. El amigo podía ser abrazado, invitado a compartir el banquete y animado a contar sus historias. El enemigo solamente podía ser atacado.
Merlín decía que esta obsesión por denominar las cosas es la actividad de la mente, pura y simple. La mente no puede reaccionar si no hay rótulo. Todos llevamos millones de rótulos en la cabeza y la mente es capaz de consultarlos a una velocidad asombrosa. La velocidad de la mente es sorprendente, pero no nos salva del estancamiento. Todo aquello en lo que podemos pensar ya lo hemos experimentado, y todo aquello que hemos experimentado puede llegar a cansarnos. "¿Se preguntan por qué no pueden contemplar un roble o un venado o una estrella durante más de un minuto?" decía. "Puedo oír la queja de sus mentes: '¡Que aburrimiento, es lo mismo de antes!' Y ahí van, ansiosos de encontrar algo nuevo.
"No veo dónde está el problema", le dijo un día uno de los ancianos de la aldea. "El mundo es grande y la naturaleza está llena de aspectos y transformaciones fascinantes".
"Eso es muy cierto", reconoció Merlín, "pero según ese argumento, nada debería ser viejo y aburrido. Nadie niega la infinidad de cosas que existen allá afuera. Pero los mortales se quejan constantemente del aburrimiento, ¿no es así?" El anciano asintió. "Sin embargo, has pronunciado la palabra acertada", continuó Merlín. "Transformación. Pero es tu propio yo el que debe estar en constante transformación. No puedes traer al mundo a tu viejo yo y pretender ver un mundo enteramente nuevo".
El mago nunca ve la misma cosa de la misma manera dos veces. Así, cuando observa en el bosque, no está absorto tanto en la vista del ciervo como en alguna nueva faceta de su ser: su suavidad, gracia, timidez o delicadeza.
Cuando el ojo se renueva, cualquiera puede ver esas cualidades; éstas se abren como los pétalos de una rosa. Es preciso tener paciencia, pero vale la pena esperar. La inocencia es la única flor que existe. Jamás se marchita y, por lo tanto, tampoco el mundo.

De "El Sendero del Mago" por Deepak Chopra.

domingo, 7 de febrero de 2010

La magia sólo podrá retornar con el regreso de la inocencia....




Todas las mañanas, el joven Arturo bajaba al estanque del bosque a lavarse. Como todo niño, el baño no era su tarea preferida y muchas veces se quedaba por el camino, distraído con el parloteo de las ardillas rojas, las urracas o con cualquier otra cosa que le atrajera más que el agua y el jabón.

Merlín realmente no prestaba mayor atención a toda la mugre que se apilaba en el rostro de su pupilo, alrededor del cuello y por todas partes. Pero llegó el día en que el mago estalló: "¡Podría sembrar frijoles detrás de tus orejas! No me importa si solamente pasas un minuto en el estanque, pero haz algo allí".
Arturo agachó la cabeza y dijo: "He tenido miedo de confesártelo, Merlín, pero cuando me inclino sobre el agua no puedo ver mi propio reflejo. No veo dónde lavarme, ni siquiera sé cómo soy".
Para desconcierto del niño, cuando alzó la cabeza Merlín estaba a su lado y se veía dichoso. "Toma", le dijo, colocando una gran esmeralda en la mano del niño como premio (Arturo la utilizó posteriormente para saltar por encima del agua).
"Creí que tu desobediencia era señal de que habías perdido tu inocencia, pero veo que me equivoqué. La ausencia del reflejo significa que no tienes imagen de ti mismo. Cuando la imagen de ti mismo no te distrae, sólo puedes estar en estado de inocencia".

De "El Sendero del Mago" Deepak Chopra.

viernes, 22 de enero de 2010

La puerta sin cerradura...

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista.

Llegado el momento, se tiro el paño que revelaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

Hubo discursos y elogios. Todos admiraban aquella preciosa obra de arte.





Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista: “Su puerta no tiene cerradura, ¿Cómo se hace para abrirla?”

“Así es,” respondió el pintor. “Porque esa es la puerta del corazón del hombre. Solo se abre por el lado de adentro.”

miércoles, 13 de enero de 2010

El Tallador de piedras...

Muchas personas consumen su vida entera buscando la felicidad sin encontrarla nunca, simplemente porque no miran en el lugar adecuado. Nunca podrás ver una puesta de sol si estás mirando hacia el Este y nunca encontrarás la felicidad si la buscas entre las cosas de afuera. El tallador de piedras nos enseña que la felicidad no depende de lo que cambies en tu vida... Sino de lo que tú lleves dentro. Tú eres el arquitecto de tú propio destino. Todo depende del cristal a través del cual se miren los hechos y las cosas. Siempre depende de nosotros, de cómo lo ven nuestros ojos y de un regalo de Dios: La libre elección.



En un país lejano, había un hombre que cortaba y tallaba rocas para hacer lápidas. No se sentía feliz con su trabajo; pensaba que le gustaría ser otra persona y tener una posición social distinta.

Un día pasó por delante de la casa de un comerciante muy rico y vio las posesiones que éste tenía y lo respetado que era en la ciudad. El tallador de piedras sintió envidia del comerciante y pensó que le gustaría ser exactamente como él, en lugar de tener que estar todo el día trabajando la roca con el martillo y el cincel. Dios le concedió este deseo y de este modo se halló de pronto convertido en un poderoso comerciante, disponiendo de más lujos y más poder de los que nunca había podido siquiera soñar. Pero al mismo tiempo, era también envidiado y despreciado por los pobres y tenía igualmente más enemigos de los que nunca soñó.

Un día vio a un importante funcionario del gobierno que era transportado por sus siervos y rodeado de gran cantidad de soldados. Todos se inclinaban ante él. Sin duda era el personaje más poderoso y más respetado de todo el reino. El tallador de lápidas, que ahora era comerciante, deseó ser como aquel alto funcionario, tener abundantes siervos y soldados que lo protegieran y disponer de más poder que nadie.

Dios de nuevo le concedió su deseo y de pronto se convirtió en el importante funcionario, el hombre más poderoso de todo el reino, ante quien todos se inclinaban. Pero el funcionario era también la persona más temida y más odiada de todo el reino y precisamente por ello necesitaba tal cantidad de soldados para que lo protegieran. Mientras tanto el calor del sol le hacía sentirse incómodo y pesado. Entonces miró hacia arriba, viendo al sol que brillaba en pleno cielo azul y dijo: “¡Qué poderoso es el sol! ¡Cómo me gustaría ser el sol!”. Antes de haber terminado de pronunciar la frase se había ya convertido en el sol, iluminando toda la tierra. Pero pronto surgió una gran nube negra, que poco a poco fue tapando al sol e impidiendo el paso de sus rayos. “¡Que poderosa es esa nube! – Pensó – ¡cómo me gustaría ser como ella!” Rápidamente se convirtió en la nube, anulando los rayos del sol y dejando caer su lluvia sobre los pueblos y los campos. Pero luego vino un fuerte viento y comenzó a desplazar y a disipar la nube. “Me gustaría ser tan poderoso como el viento,” pensó, y automáticamente se convirtió en el viento.

Pero aunque el viento podía arrancar árboles de raíz y destruir pueblos enteros, nada podía contra una gran roca que había allí cerca. La roca se levantaba imponente, resistiendo inmóvil y tranquila a la fuerza del viento. “¡Qué potente es esa roca!” – Pensó – “¡cómo me gustaría ser tan poderoso como ella!” Entonces Dios lo convirtió en la roca, que resistía inamovible al viento más huracanado. Finalmente era feliz, pues disponía de la fuerza más poderosa existente sobre la tierra.

Pero de pronto oyó un ruido. Clic, Clic, Clic. Un martillo golpeaba a un cincel, y éste arrancaba un trozo de roca tras otro. “¿Quién podría ser más poderoso que yo?”, pensó, y mirando hacia abajo de la poderosa roca; vio al hombre que hacía lápidas...


Adam J. Jackson

martes, 12 de enero de 2010

La Contemplación...

El maestro indio Osho acostumbraba contar esta historia a sus seguidores, y añadía un comentario:

“Juzgar y opinar son solo estados de la mente, y la mente necesita apresurarse con juicios porque permanecer en el proceso suele ser azaroso e incomodo. Pero el viaje nunca termina. Un sendero termina, otro comienza; una puerta se cierra, otra se abre. Solo quienes tienen el coraje de no preocuparse por sus metas individuales podrán disfrutar de la travesía, viviendo el momento y creciendo dentro de el. Solo así se puede entrar en la totalidad.”



El siguiente relato de sabiduría taoísta puede ayudarnos a recordar hasta que punto necesitamos estar libres de prejuicios si es que deseamos conectarnos con la vivencia de totalidad que nos trae la verdadera contemplación de la realidad…

Se cuenta que, en una antigua aldea de China, vivía un viejo muy pobre cuya única posesión preciada era un bello caballo blanco, del cual se negaba a desprenderse, aunque el propio rey había intentado comprárselo.

- Este caballo no es un animal para mi- respondía el viejo-, es un amigo. ¿Cómo puedo vender a un amigo?

Una mañana, el viejo descubrió que el caballo no estaba en el establo. Todos sus vecinos se acercaron, preocupados, y comentaron:

- ¡Esto es una desgracia! Hubiera sido mejor vender el caballo, porque ahora te lo robaron...

El viejo respondió:

- Ustedes se apresuran. Lo único que podemos ver es que el caballo no esta en el establo. Si eso es una desgracia o una bendición, no lo sabemos, porque solo estamos ante un fragmento de la totalidad. ¿Quién sabe que nos traerá el día de mañana?

La gente se rió de sus comentarios, pero resulto que, al cabo de una semana, el caballo –que no había sido robado, sino que había escapado a la pradera- regreso.... y junto con el trajo ¡una docena de caballos iguales!

Esta vez, los vecinos se alegraron y le dieron la razón al viejo:

- Estabas en lo cierto, se trataba de una bendición, no de una desgracia.

Pero el viejo volvió a insistir:

- No se apresuren, están yendo demasiado lejos. Como si opinaran acerca de un libro habiendo leído solo una frase....

El viejo tenía un hijo, que rápidamente comenzó a entrenar los caballos, y unos días después, cayo de uno de ellos y se quebró ambas piernas. Los vecinos comentaron entonces:

- Esto si que es una desgracia. ¿Quién podrá ayudarte ahora?

El viejo no se inmuto:

- Seguimos sin poder afirmar si es una desgracia o una bendición. Solo sabemos que mi hijo se quebró las piernas.

Dejen de estar obsesionados con juzgar.

Apenas unas semanas mas tarde, esa nación entro en guerra, y fueron reclutados todos los jóvenes de la aldea...menos el hijo del viejo, porque estaba limitado en sus movimientos. Angustiados por la enorme pena de no saber si volverían a ver vivos a sus propios hijos, los vecinos le dijeron al viejo:

- Esta vez, no nos podrás negar que lo tuyo es una bendición, porque, aunque tu hijo esta postrado, por lo menos lo tienes contigo.

El viejo reitero:

- Bendición o desgracia, ¡nadie lo sabe! Solo digan que sus hijos fueron obligados a ir a la guerra y el mío no. Lo demás, dejémoselo a Dios, a la totalidad.

sábado, 2 de enero de 2010

"El sendero del mago"


El mago es el maestro de la alquimia. La alquimia
es transformación.
La búsqueda de la perfección se inicia a través
de la alquimia.
Somos el mundo. Cuando nos transformemos,
el mundo en el cual vivimos también se transformará.
Las metas de la búsqueda — heroísmo, esperanza,
gracia y amor — son el legado de lo eterno.
Para reclutar la ayuda del mago, debemos ser fuertes
en la verdad, no obstinados en nuestros juicios.

Deepak Chopra

Tras abandonar el bosque de Merlín, el joven Arturo vivió con Sir Ector y su hijo Kay Recibió el título de escudero, pero sólo de nombre. Arturo no tenía familia ni propiedades, no podía pagar por su ropa y nadie creía que fuera de familia noble. A espaldas de Sir Ector, los muchachos de las caballerizas le lanzaban lodo y las sirvientas murmuraban que Arturo conocía la magia negra.

Debido a todo esto, Arturo pasaba la mayor parte del tiempo solo. Un día se encontraba sentado al borde de un robledal, mirando fijamente una vieja jarra de plomo, cuando Kay lo encontró. “¿La robaste?”, preguntó Kay con suspicacia.

“No”, contestó Arturo sacudiendo la cabeza. “La tomé prestada”.
“¿Para qué?”
“Alquimia”.

Los ojos de Kay se abrieron como platos. Había oído decir que los magos tenían el poder de convertir los metales inferiores en oro. “¿Aprendiste alquimia?”, preguntó. Arturo asintió. “Si puedes transformar el plomo en oro”, dijo Kay emocionado, “nuestra familia será la más rica de Inglaterra. Muéstrame”.

Arturo asintió con la cabeza y le hizo una señal a Kay para que se sentara a su lado sobre el césped. Sin decir más, comenzó a mirar fijamente la jarra de plomo. Al cabo de unos momentos, Kay observó que Arturo tenía los ojos cerrados. Esperó impaciente, pero cuando Arturo abrió los ojos quince minutos más tarde, la jarra seguía siendo de plomo.

“Creo que eres un fraude”, dijo Kay furioso. “La jarra sigue siendo de plomo”.

Arturo no se inmutó. “Pues claro que sí. Está allí sólo para recordarme algo. Soy yo quien está tratando de convenirse en oro”.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Clavos en la puerta...



Tenía muy mal carácter. Su padre le dio un día una bolsa llena de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debía clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta de madera. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.

Llegó un día en que pudo controlar su mal carácter por completo. Después de informarle a su padre la feliz noticia, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra no enojarse.

Los días pasaron y el joven pudo finalmente retirar todos los clavos del madero. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta diciéndole:

Has trabajado mucho hijo mío, pero mira todos los hoyos de la puerta. Nunca más será la misma. Lo mismo pasa con los insultos y los enojos, hieren a las personas, les deja cicatrices.


Recuerda: Tú puedes pedirles perdón y retirar lo dicho, pero de todos modos las cicatrices permanecerán para siempre. Tenlo presente siempre antes de actuar de manera que luego sea tarde para arrepentirte. Es un buen momento del año para reflexionar, se acercan fechas para “mirarnos por dentro” y cambiar aquellas cosas que más nos cuentan. No perdamos más tiempo! Comencemos hoy!!.

Mariela, desde Mi Jardín...

martes, 27 de octubre de 2009

Bailar bajo la lluvia; una cuestión de actitud.



Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza.

'Hummm' pensó, 'creo que hoy me voy a hacer una trenza'. Así lo hizo y pasó un día maravilloso.


El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vio que solamente tenía dos cabellos en su cabeza.

'Hummm' dijo 'creo que hoy me peinaré con raya al medio'. Así lo hizo y paso un día grandioso.

El siguiente día cuando despertó se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza.

'Bueno' ella dijo 'ahora me voy a hacer una cola de caballo'. Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.


A la mañana siguiente cuando despertó corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba ni un solo cabello en la cabeza.

'Que bien'! exclamó 'hoy no voy a tener que peinarme'.


La actitud es todo.

La vida no es esperar a que la tormenta pase. Es aprender a bailar bajo lo lluvia.

viernes, 23 de octubre de 2009

Ser Luz que ilumina caminos…


Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.

En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...

Entonces, el ciego le responde:

- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

- No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás!

Con el aliento de una sonrisa, reconociendo a los demás por lo que hacen bien, expresando nuestro agradecimiento en una simple palabra, con el entendimiento y el perdón a quienes nos han ofendido, con nuestra alegría y nuestro entusiasmo, con nuestra confianza y con amor...

lunes, 19 de octubre de 2009

¿Existe el destino?


Por primera vez, a lo largo de la que había sido una vida victoriosa Jupei, el gran general mongol, estaba desconcertado. La preocupación se había adueñado de él y podía sentir su angustia en el agitado palpitar de la sangre que corría por sus ya vetustas venas. Sabía perfectamente, pues así se lo habían enseñado en su férrea educación, que un hombre debe siempre mantener la entereza, la frialdad en su pensamiento y la suficiente tranquilidad en su espíritu para tomar una decisión. Sabía también que el miedo y la desesperación no podían conducirle a nada positivo. Pero el problema parecía demasiado grande para arrinconar a esas fuerzas negativas que se esconden en la mente humana e impiden razonar correctamente.

Era mucho lo que estaba en juego, demasiado para que todo quedase en manos de un solo hombre. A dos días de camino se encontraba el ejército enemigo, un ejército numeroso y sanguinario, dotado de esa ferocidad que las estepas del Gobi confieren a los hombres que las habitan. Salir a su encuentro y luchar en proporción desfavorable de 10 a 1 era una locura. Esperar al enemigo en el poblado, arriesgándose a ser sitiados, y ver a los niños y las mujeres morir lentamente de hambre y sed, era un suicidio. Muchas vidas estaban en juego.

Finalmente, Jupei se levantó de su trono de jade con incrustaciones de esmeraldas y mandó reunir a todas sus fuerzas ante sí. En breve tenía formados ante él a un ejército que había vivido mil batallas pero que, tal vez ahora, se enfrentaba a la última. Tras pasar revista a sus tropas para conocer la fuerza con que contaba, ordenó a las mismas la ascensión al monte Or Xei para orar y buscar la paz interior dentro del milenario templo budista que se alzaba en su cima. Tras dos horas de caminar por pedregosos caminos, llegaron al templo donde fueron recibidos por un monje de aspecto tan vetusto como los muros en que habitaba. Le bastó a este una sola mirada a Jupei para comprender cual era la razón por la cual el que había sido considerado el ejército más poderoso de la tierra, estaba ahora en ese reducto de paz. Se abrieron las puertas del templo y los soldados fueron entrando de uno para orar, reconocer su mal y pedir mejor suerte en una próxima reencarnación que empezaban a ver como cercana. Lentamente los guerreros fueron saliendo del templo, más reconfortados y aceptando el papel que el cielo y el destino les tuviera reservado.

Estaban ya todo preparado para la partida cuando desde lo alto de la torre se escuchó la voz del viejo monje: -escuchad- dijo con una voz clara y fuerte impensable a su edad - vuestra vida no es vuestra ni vuestra muerte tampoco, todo es de un Ser mucho mas fuerte que vosotros y vosotros lo sabéis, y por ello no teméis pues la inquietud es solo debida a la ignorancia. Pues bien, ahora voy a mostraros que os deparará el destino. En mi mano tengo una moneda de oro- dijo levantando su brazo derecho y mostrando a todos un círculo de oro que lanzaba destellos desde la torre- representa el disco sagrado de Or Xei. En una de sus caras está gravado el rostro Santo del Iluminado, de Amida Buda, como símbolo de la perfección del Cielo; en la otra está representada esta tierra dura e inhóspita, símbolo de la imperfección del mundo. Ahora lanzaré al suelo desde la torre esta moneda, si el rostro de Amida Buda mira hacia el sol, gozaréis de su protección y venceréis; pero si su Santo Rostro besa el polvo de la tierra, pronto en tierra os convertiréis vosotros.-

Tras decir estas palabras arrojó la moneda y se retiró en silencio.

Jupei ordenó entonces a su ejercito desfilar en hilera por el lugar en que había caído la moneda para que todos pudiesen ver el resultado de lo que el destino les tenía reservado. Los hombres pasaban en silencio frente al circulo de oro, parecía que aquello era una comunicación personal entre el cielo y ellos, algo diferente al grupo que formaban y por eso no se oían comentarios entre la tropa. Finalmente le llegó el turno a Jupei, y al mirar la moneda parecía como si los ojos del Buda fuera quienes estuvieran mirando a los suyos y no al contrario.

- Prepararlo todo inmediatamente – ordenó con voz firme a sus lugartenientes – antes de mañana al anochecer quiero cruzar el Huang Ho -

Una semana después, el ejército de Jupei regresaba victorioso a su poblado: la fe en la victoria, su espíritu de lucha, su afán guerrero, habían conseguido lo imposible. Todos parecían felices, el clan estaba de nuevo a salvo, pero Jupei albergaba en su interior una pregunta que precisaba respuesta. Así, una tarde al atardecer, subió de nuevo al viejo monasterio.

El sol, ocultando su rostro y tiñendo el entorno de tonos rojizos, contribuía a dar al lugar un aspecto aún más espiritual. Cuando ya casi había llegado al templo se detuvo a mirar los alrededores que ahora veía de forma muy diferente a la última vez que la angustia le impulsó a subir allí; contemplaba la estepa, su estepa, y todo lo que ella representaba para él. En medio de estos pensamientos se dio cuenta que había alguien a su espalda; era el viejo monje, que al igual que la última vez había aparecido de forma casi mágica.

-¿Qué buscas? – preguntó secamente el religioso aunque sabía de sobras la respuesta

- ¿Existe el destino? ¿Puede conocerse? – fueron las preguntas de un Jupei cabizbajo y de temblorosa voz.

- Ja- sonrió el monje con un tono mucho mas compasivo – me pides respuestas a lo que ha buscado desde siempre la humanidad.

Finalmente habló el monje para decir:

-Confórmate tan solo con saber que la mayor fuerza del hombre no está en su espada, en su arco o en su oro, sino en su pensamiento y en la fe en si mismo, en el amor a Buda y en su plan de evolución para llegar a que todos seamos Iluminados. Y cuando logres saber que un hombre es y acaba siendo lo que piensa, entenderás que el destino está escrito..., pero lo escribes tú-

Y dicho esto extrajo de su túnica naranja la misma moneda de oro que la otra vez, solo que ahora, mostraba con total claridad el rostro de Buda por las dos caras.

miércoles, 14 de octubre de 2009

“Naturaleza Divina”:

Una reflexión que necesitamos cuando las respuestas o actitudes de los demás nos desilusionan:

-Un maestro oriental vio cómo un alacrán se estaba ahogando, y decidió sacarlo del agua, pero al hacerlo el alacrán lo picó. Por la reacción frente al dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua nuevamente y obviamente volvía a ahogarse.

El maestro entonces, intentó sacarlo otra vez, y otra vez más el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo se acercó al maestro y le dijo:

-“ Perdone maestro pero usted es terco!!”. “ ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua el alacrán lo picará?”

A lo que el maestro respondió:

-“La naturaleza del alacrán es picar, él no va a cambiar su naturaleza, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar y servir”.

Entonces ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

Recuerda: No cambies tu “naturaleza” por si alguien te hace daño, sólo toma precauciones. Algunos buscamos la felicidad, otros la rechazan. No olvides esto.

No permitas jamás que la conducta de otras personas condicione la tuya.

Sencillo, ¿no lo crees?

lunes, 21 de septiembre de 2009

Cuento de Hadas en Primavera!


Esta es una historia, que narran las ondinas, en días de primavera, cuando transcurren las lluvias que dan paso al arco iris...
Ellas cuentan que del Amor etérico entre dos seres nació Ebnax, el hada espejo... su lugar de juegos fue el gran bosque de arrayanes al sur del imponente volcán de la verdad.
Allí creció junto a otras las hadas. Actuó los mandatos y las reglas establecidas para las demás hadas, pero se sentía tan multifacética ...
Creía que podía ser flor, sol, manantial, ardilla, árbol, solo porque se hacia una con la imagen que estos proyectaban en la superficie de su cuerpo, sus ojos y su mente, estaban convencidos que ella era todo aquello y mucho más... porque en cada reflejo ella percibía la luz y la sombra, el Amor y la falta de este, la bondad y la maldad.
Se mirase donde se mirase, esta dualidad aparecía.....
Año tras año, esta ilusión crecía, sostenida por el reflejo de todos los seres con quien ella contactaba.......
Comenzó a notar que las demás hadas se resolvían a ser, a manifestar su esencia he irradiarla... mas ella solo irradiaba el reflejo de los demás.....
Esta era su prisión... esta era su dualidad...

Su ilusión más grande sostenida por ella misma. Este contraste con las demás trajo la gran pregunta ¿Quién soy? ... su incapacidad para responder hizo que le preguntase a todos los seres que la rodeaban ¿Quién soy? Las repuestas que obtenía eran, la imagen de un pájaro o de una puesta de sol, o una flor. Cansada, detiene su búsqueda y en el silencio, el dolor que sentía muy dentro, emergió, provenía de un lugar que no conocía, hasta entonces. El dolor se manifestó en llanto y comenzó llorar..... Lloro por días, semanas, meses...
Sus lágrimas se transformaron en un lago cristalino...
Ebnax se vio por primera vez en la superficie del lago, que tenia la cualidad de reflejar a otros... se pudo ver y saber a tiempo que ella no era el lago, pues este brotó de sus ojos...la alegría y el amor que esto le produjo creo una chispa de conciencia que se expandió en su corazón... así toda su fisonomía cambio, su piel se tiñó de azul, desde entonces para ella, el color de la verdad, su pelo de rojo, el color de la pasión y sus ojos verdes, el color de la esperanza......
Enseguida conectó con aquella parte de sí que la había transformado, el sentir de su corazón, que es amor…por fin se halló dentro de sí, en el lugar donde habitaba la verdad. Los que la están buscando dicen que revolotea, sopla y se agita en el sentir de cada mortal en busca de su verdad...
Dibuja mapas, deja pistas para que estos encuentren el tesoro de su existencia, anidado en el cofre de su corazón, donde la chispa divina esta instalada. Parece ser que algunos de estos mortales se están allí instalando... cuando esto ocurre hay una gran transformación. Algunos de los azules han quedado, pues en verdad se han transformado, recuerdan que la primera pista que siguieron es su sentir y que al elegirlo y elegirse una y otra vez las demás claves del camino por arte de esta magia se recrearon...
Todo esto llega a nuestros oídos un día de primavera, en que estuvimos dispuestos a oír las ondinas, mientras transcurrirían las lluvias que dan paso al arco iris...

Relato de Gimena Iparraguirre.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La Fruta del Cielo


Había una vez una mujer que había oído hablar de la Fruta del Cielo y la codiciaba. Entonces le preguntó a cierto monje, a quien llamaremos Sabar:


"¿Cómo puedo encontrar esta fruta, para conseguir el conocimiento de forma inmediata?"

"Harías mejor en estudiar conmigo", dijo el monje. "Si no lo haces, tendrás que viajar con determinación y sin descanso por todo el mundo."

La mujer lo abandonó y buscó a otro monje, Arif el Sabio; y después encontró a Hakim, el Docto; luego a Majzub, el Loco; más tarde, a Alim, el Científico, y muchos más...

Pasó treinta años buscando, al cabo de los cuales llegó a un jardín. Allí se encontraba el Árbol del Cielo, de cuyas ramas pendía la resplandeciente Fruta del Cielo.

De pie junto al Árbol estaba Sabar, el primer monje.

"¿Por qué cuando nos encontramos por primera vez no me dijiste que tú eras el Guardián de la Fruta del Cielo?", le preguntó.

"Porque en aquel momento no me habrías creído. Además, el Árbol sólo produce fruta una vez cada treinta años y treinta días."


Recuerda: Nada se produce mágicamente. Siempre busca dentro de tí. Allí están todas las respuestas y te llegaran en el momento en que estés listo para entenderlas...


viernes, 28 de agosto de 2009

Ley de Atracción


Un viajero muy cansado se sienta bajo la sombra de un árbol sin imaginarse que iba a encontrar un árbol mágico. “El árbol que realiza deseos”.

Sentado sobre la tierra dura, él pensaba que sería muy agradable encontrarse una cama mullida. Al momento, la cama de sus pensamientos apareció…

Asombrado el hombre se instaló y pensó que el colmo de la dicha sería alcanzado, si una joven viniera a masajearle sus piernas tullidas. La joven apareció de inmediato y alivió sus piernas…

Tengo hambre- pensó el hombre y con seguridad y firmeza imaginó una mesa llena de delicias, en ese momento la mesa cargada de alimentos apareció.

El hombre se alegró, comió y bebió. Más tarde sintió cansancio y se dispuso a recostarse sin antes pensar en lo maravilloso que había sido ese día. Pero también pensó y temió que algún animal salvaje pasara por allí cuando él estuviera dormido.

Un tigre apareció enseguida y lo devoró.


Moraleja: Nuestro poder infinito de la mente es nuestro árbol de los deseos que se encuentra esperando nuestras órdenes para convertirlos en realidad. Pero cuidado porque también puede concretar nuestros pensamientos negativos y nuestros temores…


miércoles, 12 de agosto de 2009

El Espejo...


Renato casi no vio a la señora, que estaba en el coche parado, al costado de la carretera. Llovía fuerte y era de noche. Pero se dió cuenta que ella necesitaba de ayuda...
Así, detuvo su coche y se acercó. El coche de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante. Él no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento...
...Renato percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo: “Estoy aqui para ayudarla señora, no se preocupe. ¿Por qué no espera en el coche que está más calentito? A propósito, mi nombre es Renato”...
...Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo. Renato se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el coche. Luego ya estaba cambiando la llanta. Pero quedó un poco sucio y con una herida en una de las manos...
...Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que sólo estaba de paso por alli y que no sabía cómo agradecer por la preciosa ayuda. Renato apenas sonrió mientras se levantaba...
...Ella preguntó cuánto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terríbles que podrían haber pasado si Renato no hubiese parado para socorrerla. Renato no pensaba en dinero, le gustaba ayudar a las personas...
...Este era su modo de vivir. Y respondió: “Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encontrase a alguien que precise de ayuda, dele a esa persona la ayuda que ella necesite y acuérdese de mí”...
...Algunos kilómetros después, la señora se detuvo en un pequeño restaurant. La camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello y le dirigió una dulce sonrisa...
...La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero por ello no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud...
...La señora quedó curiosa en saber cómo alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Renato. Después que terminó su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró...
...Cuando la camarera volvió quiso saber a dónde la señora pudo haber ido, cuando notó algo escrito en la servilleta, sobre la cual tenía 4 billetes de 1000 euros...
...Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó lo que la señora escribió.
Decía:
- Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien...
...Aquella noche, cuando fue a casa, cansada, se acostó en la cama; su marido ya estaba durmiendo y ella quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito...
...¿Cómo pudo esa señora saber cuánto ella y el marido precisaban de aquel dinero?. Con el bebé que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil...
...Quedó pensando en la bendición que había recibido, y dibujó una gran sonrisa...
...Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dió un beso suave y susurró:
-Todo estará bien: ¡te amo...Renato!

No te contagies de la falta de amabilidad que nos rodea . No dejes de hacer el bien, ayuda a todo el que te necesite.
LA VIDA ES ASÍ... UN ESPEJO... TODO LO QUE TÚ DAS, ¡ VUELVE A TI ! SÉ TÚ TAMBIÉN UN ESPEJO DE AMOR PARA LOS DEMÁS...

domingo, 9 de agosto de 2009

Vivir como las flores...









Me contaron que una vez, el alumno le preguntó al maestro...
... Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?..
Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellos que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.
- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.
- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.
- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.
Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable.
Pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.
Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que
los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos.
Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse...
Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.
Esto, es vivir como las flores.